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Dientes fijos en solo un día: seguros, modernos y estéticos.
Un tratamiento de conducto (endodoncia) es un procedimiento destinado a conservar el diente que se lleva a cabo cuando el nervio dental está inflamado o infectado. Mediante la limpieza, la desinfección y el obturado hermético de los conductos radiculares, se puede conservar el diente a largo plazo, lo que supone una alternativa sostenible a la extracción dental.
Cuando un diente está muy dañado, inflamado o ha perdido su vitalidad, existen básicamente tres opciones terapéuticas: la conservación del diente mediante un tratamiento de conducto, la extracción del diente o la sustitución mediante un implante.
Según los estándares actuales de la odontología, la conservación del diente natural es siempre la prioridad principal. Solo cuando, a pesar del tratamiento endodóntico, no sea posible mantener un diente estable o sano, se debe considerar la extracción y la colocación de un implante. Los implantes son actualmente la mejor opción de prótesis fija, pero nunca sustituyen por completo la función biológica de un diente natural.
El tratamiento más adecuado depende del diagnóstico individual, los objetivos estéticos, la sustancia ósea y dental, así como de las condiciones económicas y de salud.