Todo a 4
Dientes fijos en un solo día: seguro, moderno y estético.
Un tratamiento de conductos (endodoncia) es un procedimiento destinado a conservar el diente que se lleva a cabo cuando el nervio dental está inflamado o infectado. Mediante la limpieza, la desinfección y el obturado hermético de los conductos radiculares, es posible conservar el diente a largo plazo, lo que supone una alternativa duradera a la extracción dental.
Cuando un diente está muy dañado, inflamado o ha perdido vitalidad, existen básicamente tres opciones terapéuticas: la conservación del diente mediante un tratamiento de conducto, la extracción dental o la sustitución del diente mediante un implante.
Según los estándares odontológicos modernos, la conservación del diente natural es siempre la prioridad. Solo cuando un diente no puede mantenerse estable o sano a pesar del tratamiento endodóntico, se debe considerar la extracción y la colocación de un implante. Los implantes son actualmente la mejor forma de prótesis fija, pero nunca sustituyen por completo la función biológica de un diente natural.
El tratamiento más adecuado depende del diagnóstico individual, los objetivos estéticos, la sustancia ósea y dental, así como de las condiciones económicas y de salud.